Gotario de colores Poemario

Gotario de colores

Poemario

 

“No derrito el tiempo
 que hago, lo detengo”

 

Dedicado a mi abuela Nora Soto

 

 

De paseo por el mundo

Son los años de los ojos
los que dan la experiencia
Son las pupilas manchas
negras de sangre
las que atraen los recuerdos

Es el sabor de la nada
en el cerebro
lo amargo del dolor,
cartas sin tiempo.

Es el impulso de continuar
en el camino correcto,
extraño sentido
del universo

Me retiro muy lejos
pensando en un futuro
transparente como el agua.

 

 

Caminando en el interior

Secuestrado en el interior de un cuadro
pintura surrealista, veo
grandes relojes de oro, derretidos
en el desierto

Camino y veo la hora del reloj.
No tiene la menor idea
donde está el sol amarillo

Recojo objetos del suelo
pedazos de alambre dorado
y le doy cuerda a un maldito reloj.

¡No aguanto más! Accioné la cadena
de mi imaginación y por un segundo
pienso que soy Salvador Dalí.

 

 

Mágica locura

Tus cabellos
fuente de poder
o batería divina

Se pierden entre tus ojos
como un mar entre olas.

Y tus pensamientos
peces celestes
comiendo letras.

Tu olvido, insignificante,
comparado con el mío…

Te recordaré como piezas
de un rompecabezas.

 

 

Alimento real

Acostado en la cama
me sumerjo en un baúl
de agua blanca.

Duermo…
Sueño con pájaros de colores
que me llevan en sus garras
a hondas grietas amarillas.

Me dejan en la cima
de una montaña congelada
para que alimente
con pequeñas lombrices
un nido de mimbre.

 

 

Gotario

Caen gotas en el tiempo
vanidad comprimida en letras
Es como la razón entre el infinito
y una puerta.

Me acuerdo de cerrar con el pestillo
pero de todas formas me han robado
el estilo.

¡Me voy como el más maldito!

Un tsunami de luz
aplastará con todo.

 

 

El barco se hunde

Me acuerdo del océano
disparaba manotazos en medio
de la tempestad iracunda.

Del silencio que hacía
cuando escribía en mi litera
subterránea y fría.

Era el espasmo,
el espejo de la furia
naranja de las nubes,
en el cielo.

Relámpagos y truenos
despertaban mi conciencia
la lluvia; finos clavos,
pinchaban la madera
con estruendos.

Este es mi último verso
en este cuaderno lo dibujo
No creo que sobreviva
al demoniaco impulso
del mar.

 

 

Entre edificios

Mi casa es una mansión
sin pasto,
verde patio de soldados
desarmados.

Azul parece el cielo
en la ventana a contraluz.

Me pierdo en el aire
entre nubes
pasajeras.

El sol camina
por la pared de ladrillo
rojiza es su silueta.

 

 

Chispa volátil

Luciérnagas respiro
al son de una melodía
expulso de los pulmones
el aire plomizo.

Me conecto otra vez
a una máquina electrónica
y repaso perspicaces
oraciones

Me pierdo en el bolígrafo
y la pasta
oscura.

Mancho locuazmente
un papel, manta
cristalina

 

 

Oro invisible

La música invade mis oídos
tímpanos rojos de color.

Las notas revientan
en mi cabeza, bosque
nativo.

Hablan sin sonido.
Vibraciones invisibles
estrellas de colores
fuego plateado

Hipnotizan al más lento
a escribir partituras o
una telaraña sagrada.

 

 

Historia natural

La marihuana, planta
simbólica de la paz
estudiada por expertos
pensadores

Junto al perro creció
con el ser humano
hermanos de libertad
y de la evolución.

No existe cárcel mental
sin llave natural.
El cerrojo del calabozo
se abre con la paciencia.

Esperando la hora de salida
me despido alegremente.

 

 

Sangre marchita

Sentado en una tumba
un fantasma pensaba
¿qué hago?
Ya no tengo cuerpo,
escultura de la vida.

¡No importa! puedo volar
libre como un pajarillo,
ángel de la más cruel
naturaleza.

Mis huesos descansan
bajo un techo de roble
gris

 

 

 

 

 

 

M!C

 

Surrealismo mágico
Edición Arturo Hernandez 



 

 

 

 

 

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